martes, 7 de febrero de 2012

CUENTO EN CADENA

Amores perdidos


El fantasma la visitaba algunas tardes, también en los amaneceres casi nunca en la noche.

Magdalena oía el ruido de sus pasos, pero no sentía miedo, no tenía esa sensación de pánico que sueles tener cuando adviertes una presencia, más bien sentía protección como si fuese su ángel de la guarda. Sin embargo, se preguntaba una y mil veces porque no aparecía casi nunca por las noches como todos los fantasmas. (Jota)

Un día decidió sorprenderle y hablar con él. Cuando apareció  le planteó sus dudas:
- ¡Fantasma!, ¿Por qué  nunca vienes a visitarme por la noche como lo haría cualquier otro espíritu?
Éste sorprendido de que le hablase y no le tuviese miedo, respondió:
- Odio la oscuridad, por eso no salgo por la noche, pero tú, te has preguntado por qué no me temes.  (Lidia)

La joven le contestó:
-No me aterran los fantasmas como a todo el mundo, pienso que son personas conocidas o familiares muertos, ¡no tienen por qué perjudicarme!
Aquella noche, en cambio, se encontró con un espectro diferente al que le preguntó con coquetería:
- ¿Y tú? ¿Vienes sólo por las noches?
- ¿Quieres saberlo? Hay una diferencia entre fantasmas claros y espectros oscuros. Mañana nada más se ponga el sol, te lo explicaré. (Gloria)

La muchacha  se fue a dormir esperando, ansiosa, que su aparición diurna volviera a visitarla para contarle la novedad de la noche anterior.
No más llegar el amanecer saltó de su cama y fue hacía el salón principal  en busca de su ángel de la guarda. Se sentó y sintiéndolo al lado le confió el secreto.
 El espíritu preocupado le dijo:
 -Esta noche, sin falta, volveré aunque le tema a la oscuridad. Ella se sintió halagada, sin razón aparente.
Al llegar la noche rayos y truenos invadían los cielos, llegaba el emocionante momento de que un fantasma bueno se enfrentaría a un espectro oscuro.
Y, en efecto, ambos se miraron con ojos de furia pero el espectro se abalanzó rápidamente sobre el… (Alejandra)

fantasma para agredirle, aunque fuera del todo imposible entre seres inmateriales. Entonces el buen espíritu exclamó entre risas:
-         Pero, Waldo. ¡Si en vida éramos buena gente! ¿Cómo te has convertido en esta mala aparición ¿Es que no te acuerdas de mí? Soy Ruperto.
-         ¿Qué?
Waldo, que así se había llamado en otro tiempo, tardó unos instantes en reconocer a Ruperto y rompió en sollozos.


Así fue como Madalena comprendió de pronto que …(José Roca)

Waldo, el cruel y Ruperto, el adorable, habían sido íntimos amigos a pesar de sus diferencias.
Mientras Ruperto reflexionaba cada palabra que salía de su boca, Waldo resultaba incomprensible, incapaz de expresar sus emociones y por esa razón, un gran rencor le había carcomido por dentro hasta el día terrible en que atentó contra la vida de Ruperto, asesinándole. A causa de la culpa, al poco tiempo, había muerto él también por su propia mano.

Pero ¿y Magdalena? ¿Por qué se sentía culpable?  ….. (Mabel)

Entonces pudo recordar, primero vagamente, su casamiento con Waldo en otro tiempo y luego, con gran claridad, la traición.

Le venían imágenes antiguas: ella, bellísima en un baile, entreteniéndose tan sólo, con insinuaciones mínimas a Ruperto, después las sonrisas a escondidas. Hasta que, enredados ambos en la red del juego peligroso, una noche fatídica Waldo los sorprendió amándose y cometió el delito. Después sobrevino el suicidio de Ruperto , y a continuación, fulminante, su culpable olvido.

Ahora volvía todo a su memoria con nitidez despiadada. Sus fantasmas los había creado ella misma con su capricho y  a partir de ahora, lo reconoció al instante, nunca volverían. Porque Magdalena, por fin, sabía.      

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