martes, 19 de junio de 2012

Alejandra campesina del siglo XIX


LUNES, 14 DE MAYO DE 2012


Diario de la campesina Alejandra. 1810


Diario de una campesina del siglo XIX                                       

Era de madrugada  y toda la familia estábamos preparados para ir a la ciudad a vender  el aceite, que mi padre había prensado en la Almàssera.
Una vez terminada la faena, nos llamó la atención un cartel, incluso al menor que tiene 5 años. En aquel cartel había una señorita joven y bella, y su pelo la blanco le hacía parecer pálida, su vestido era apretado en la cintura y en la parte de la falda era pomposo. En sus manos nos ofrecía una botella de jarabe  al lado derecho. Debajo de la botella decía: “jarabes y horchatas”. A todos se nos salían los ojos de sus orbitas y mis hermanos babeaban, pues en todo el día no habíamos bebido ni una mísera de gota de agua.
Mi padre al vernos, nos invitó a pasar al local para tomar una horchata fresca antes de partir. Al salir cogimos  el carro para ir a casa. Pero de repente por el camino mi hermano empezó a enfermar, tosía, le vi muy pálido y cuando toqué su cabeza parecía que ardiera. A la madrugada cuando estábamos a punto de llegar, fui a darle un poco de agua a mi hermano pero para mi sorpresa él ya no respiraba. Mi  madre gritaba de dolor por la perdida al igual que todos nosotros.
En este tiempo era muy común que, los niños pequeños que son los más frágiles fallecieran a causa de epidemias. Por eso todas las familias eran numerosas para asegurar la supervivencia. A demás de cada seis hermanos uno o dos morían. Era muy raro encontrar a una familia que permaneciera intacto.

9 de mayo de 1810

El taller artesano
Hoy me ha despertado el olor a pan recién hecho, he bajado las escaleras rápidamente porque estaban tocando a la puerta. Al abrir vi que eran dos jóvenes que venían a aprender el  oficio. Les mande pasar mientras iba a llamar a mi padre para avistarle de que sus aprendices  ya estaban en casa.
Después de hacer los oficios del hogar me dediqué a observar a mi padre, pues me encanta ver como hace el pan con tanta facilidad. siempre tiene su cara manchada de Harina.
Durante el resto del día me encargue de comprobar  la cantidad de pan que habían producido, esa tarea me la encomienda mi padre siempre.
 En la tarde mientras yo estaba en casa contando la mercancía, mi padre estaba en una reunión del gremio. Seguramente para fijar los nuevos precios y hablar sobre las inspecciones…
Y al final del día, como cada noche, antes de cenar mi padre y yo horneamos el pan de nuestra cena.
Sin duda algún día me gustaría ser una gran  panadera como lo es  mi padre.
                                                                                                                                            
                                                                                               24 de febrero de 1811


En contra de los cercamientos 
Hemos acudido en masa a la cote de justicia, porque algunos campesinos propietarios de grandes parcelas quieren comprar los terrenos comunales.
Ellos, quieren poner cercas en las tierras comunales de nuestra aldea, con el pretexto de hacer mejorías.
Van a privarnos a los campesinos sin tierra y a todas las personas que tenemos derecho a usarlas del privilegio que gozamos ahora.
Nuestros animales pueden parcer a sus anchas, por estas tierras. Asi podemos mantenernos en medio del invierno. Además nos permte comprar comprar terneros jovenes para engordarlos y venderlos a un precio moderado.
El resultado de los cercamientos será desastroso, nos veremos obligados a emigrar a las ciudades industriales. Allí la dureza del trabajo debilitará a nuestros hijos y será tanto nuestro malestar que desobedeceremos las leyes de Dios y de su país.
  



23 de septiembre 1811
Los cercamientos
Ha pasado medio año y más de la mitad de la población se ha quedado sin tierras por los  cercamientos.
Ahora nos toca trabajar a las mujeres con los niños en la industria textíl a domicilio. Cada tres días nos traen las piezas de tejido para hacer la vestimenta de los soldados.  Nos pagan unas cuantas monedas por pieza, por eso trabajamos a destajo, cuantas más piezas más dinero. Gracias a estos trabajos a domicilio ha aumentado la población.




                                                                                                       28 octubre 1811
Inventos
Esta mañana he llegado a mi puesto de trabajo y me he desorientado, pues había máquinas trabajando , y gente llorando.
cuando pregunté que sucedía , me dijerón que había un nuevo invento que había quitado el puesto de trabajo a muchos de los que estabamos allí, aquellas máquinas eran cardadoras de lana. Entonces los propietarios ya no necesitaban tanta gente. Al mirar por la ventana vi que tras la puerta de barrotes grandes estaban casi todos los trabajadores afuera y con ellos iba a ir yo tambien.


                                                                                              29 de octubre 1811
Fui a casa después de ser despedida. Al día siguiente volví a la fábrica insistir, le ofrecí al propietario trabajar más horas con tal de que me diera pan para mis hijos . Aquel hombre me dió el trabajo y me dijo que me incorporara a las explicaciones de como manejar las máquinas.
Después de unos minutos, me detuve a ver todo y en una sala solo eramos tres personas, era impresionante ver como aquellas máquinas producían tanto. No se necesitan muchos trabajadores para manejar una de esas máquinas. Hemos perdido tiempo aprendiendo labores con los artesanos, y ahora ¿qué haremos los artesanos? solo sé que en este momento muchas familias se quedarán sin comer, y los propietarios ganan cada vez más dinero ya que estas máquinas producen el doble, no necesitan comer ni dormir, son rápidas y no necesitan un salario.
                                                                                         02 de noviembre 1811
Han dejado de existir los oficios y ahora solo hay  dos clases de personas: los propietarios y los desposeídos. Estas clases estamos en lucha constantemente porque los capitalistas pretenden producir el máximo posible a menor coste y eso es injusto para nosotros los proletarios. Pero nosotros queremos obligarles a que nos den el máximo de sus ganancias.
Algún día arrebataremos las propiedades de los capitalistas, no para constituirnos en poseedores, sino para eliminar toda propiedad. ¡Y a si dejará de haber clases!


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