miércoles, 9 de mayo de 2012

Diario de un campesino del siglo XIX

24 Abril de 1860


   Aprovecho como siempre el final del día para escribir este diario a la luz de las velas.

   Hoy me he levantado más temprano de lo normal. Estaba nervioso porque quería ver el resultado final de la cosecha. Las frutas y verduras tienen muy buena pinta, hemos tenido muy pocas pérdidas. También vamos a poder comer mucho pan porque la producción de trigo ha sido excelente.

   El año pasado hubo una gran época de hambruna, así que, ahora podemos estar tranquilos varios meses. Murieron muchos niños, por eso actualmente la mortalidad infantil es bastante alta.

   Mis padres, yo y mis cinco hermanos hemos estado muy felices gracias a la gran producción. Pronto iremos a la ciudad a vender de nuevo nuestro rico aceite, ya que las otras veces nos ha ido muy bien .

1 mayo de 1860

   También nos hemos despertado muy temprano, apenas un resquicio de luz del sol irradiaba  por el horizonte. Mi padre y yo teníamos que prepararnos rápido para marchar lo antes posible hacia la ciudad. Cargamos todas las tinajas de aceite en el carro y nos encaminamos a nuestro destino.

   Después de cuatro horas de viaje hemos llegado al mercado. Estaba lleno de comerciantes, tanto de cereales, frutas, verduras y otros alimentos, como de ganado. Mi padre ha ido a ver al abogado por un asunto de las tierras del terrateniente mientras yo descargaba todo el material en nuestro puesto. He vendido bastante pero cuando mi padre ha vuelto de la notaría, hemos tenido más venta porque él conoce a mucha gente y a los que conoce confían en él.

                                                                                                                                      10 mayo de 1860

   Ayer por fin hice el exámen para poder ascender a oficial herrero. Se dividia en tres partes, primero hice  unas herramientas de cocina, después una reja mediana para un jardín y por último, una escultura de cobre.

   El maestro me dijo que lo hice perfectamente y que conseguiré ser oficial, y mi etapa como aprendiz quedará atrás. Trabajaré siete horas diarias, lo que mandan los estatutos gremiales, que regulan la jornada de trabajo.

   Mi objetivo es llegar a ser un maestro de la herrería para abrir mi propio taller. Por eso tengo que ser aceptado por los demás maestros porque no hay libertad de industria.

   El taller en el que trabajo ahora va increíblemente bien pero no podemos empezar a producir en exceso, ya que el gremio controla la cantidad de material que producimos, la calidad de la mercancía y el precio de venta.

   El maestro tiene mucha confianza en mí y por eso me ha pedido que mañana abra yo el taller.

                                                                                                                                     21 mayo de 1860

   Hemos acudido en masa a la Corte de Justicia porque algunas familias de campesinos como la mía, propietarias de grandes parcelas, quieren comprar los terrenos comunales.

   Ellos quieren poner cercas en la tierras comunales de nuestra aldea con el pretexto de hacer mejorías. Van a privarnos a los campesinos sin tierra y a todas las personas que tenemos derecho a usar las tierras comunales del privilegio de que gozamos ahora.

   Nuestros animales pueden pacer a sus anchas por las tierras comunales. Así podemos mantenernos en medio del inverno. Además nos permite comprar animales jóvenes y engordarlos para venderlos a un precio más moderado.

   El resultado de los cercamientos será desastroso. Nos veremos oblgados a emigrar hacia las ciudades industriales. Allí, la dureza del trabajo debilitará nuestra fuerza y la de nuestros hijos y al final desobedeceremos las leyes de Dios y del país.

                                                                                                                     28 Mayo de 1860

   La invención y el uso de la máquina de cardar lana ha traído como consecuencia la reducción de la mano de obra. Los obreros la temen porque han observado que una sola máquina puede llevar a cabo el trabajo de 30 hombres.

   Además, la introducción de las máquinas ha tenido como efecto privar a los artesanos de sus medios de subsistencia y que los negocios sean acaparados por unos pocos empresarios ricos.

   Así ha resultado que muchos artesanos se han quedado sin trabajo porque las máquinas les han sustituidos.

                                                                                                                    5 Junio de 1860

   No hace más de treinta años, incluso las familias más pobres consideraban que los 14 años era la edad mínima para que sus hijos tomasen un empleo regular. También se creía que era suficiente trabajar doce horas al día incluyendo el tiempo de descanso y las comidas; además las festividades locales eran más frecuentes.

   Hoy en día, en los barrios donde hay fábricas es corriente que los padres envíen a trabajar a sus hijos e hijas a los 7 u 8 años. En la actualidad los niños deben trabajar intensamente para ganarse la subsistencia. No se les ha acostumbrado a diversiones inocentes sanas e inteligentes.

   De tal sistema de aprendizaje dentro de 20 años se producirá una población débil en sus facultades físicas y mentales. Una persona en tales circunstancias se da cuenta de que todos los poderosos que viven a su alrededor adquieren riquezas sin tener ninguna consideración con él ni con sus necesidades.

                                                                                                                 






 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario