miércoles, 4 de abril de 2012

cuento fantástico El niño de Galicia


El niño de Galicia

Lidia Cores
Estaba nervioso, porque venía mi prima a la leira y por eso pregunté mas de mil veces cuando llegaría
-Mamá, ¿no viene Alicia?
-Hijo pronto vendrá, un poquito de paciencia.
-Pero, ¿por qué tarda tanto?- A la vez que respondía vi que mi prima entraba por la puerta.
-Hola enano - Me dijo muy contenta.
-Hola - Le conteste tímidamente, me quedé parado, era tal y como la recordaba, tenía un pelo largo y negro, con unos ojos de color marrón como el chocolate, caminaba de forma distinta a las demás chicas enérgica y segura. Se acercó a mi mama y la abrazó. Después me besó a mi y cogiéndome de la mano me propuso:
-Enano, ¿quieres que nos vayamos al parque?
-Sí, ¿nos llevamos los petardos? - pregunté con picardía porque hace tiempo, me había traido chinitos y me habían gustado.
-Vale, pero ya sabes que solo dos cajas de chinos para empezar. –Me contestó.
-¿Chinos otra vez? ¡Y además quiero darles a mis amigos del parque!.
-ValeDani, pero sólo dos cajas. –Insistió ella
-¡Quiero llevarme más! ¡Quiero llevarme más! –grite enfadado.
-¡No Dani! ¡se acabó! ¡no hay más que discutir! ¡ahora no tendrás ninguno! Me voy a buscar moras.
Cuando se hizo de noche y mi prima no había vuelto, mi mami y yo nos asustamos me sentía culpable de haberla enfadado, así que fuimos a buscarla.
A las dos horas la encontramos, con muchísimo esfuerzo conseguimos sacarla de una zarza donde se había quedado atrapada, tenía el cuerpo magullado y lleno de arañazos. ¡Mi pobre prima!
-¡No sé que ha pasado! estaba recogiendo moras y de repente me vi atrapada. -contó Alicia aun muy confusa.
Nos fuimos a la leira, mi mamá hizo que se desinfectara las heridas, que eran muchas.
Esa noche estaba muy tranquilo por haber encontrado a mi querida prima y me puse a jugar contento, con una excavadora amarilla de dos palas. De pronto apareció en la puerta mi otra prima, María, la gallega, ellas dos no se veían desde hacia dos años. Alicia se lanzó a abrazarla, gritaban de alegría. 

-¿Salimos de fiesta esta noche? -dijeron a la vez.

Agarradas del brazo se marcharon y ¡me ignoraron por completo! Mi prima se ha había largado y me había dejado solo y pensé:

 -¡quiero ir con ella! ¡es una bruja! ¡ya no la quiero! - 

De pronto se escuchó el ruido de la llave, entraban por la puerta. Volvían a casa porque había empezado a llover con mucha intensidad. Entonces me di cuenta que cada vez que yo lloraba a Alicia le pasaba algo malo y si me ponía alegre, le sonreía la fortuna.
Llegó el último día y yo no quería que se fuera. 

-Dani me tengo que ir a Valencia, pero nos volveremos a ver el año que viene –me soltó complaciente.
-No, no quiero que te vayas quédate, quédate, quédate- sabía que aquella escena podría acabar muy mal, pero no podía detenerme.
-Dani, no puedo, tengo que volver. – me dijo intentando tranquilizarme sin conseguirlo.
- No te vayas, te odio, te odio- gritaba descompuesto.

De repente noté como el suelo se movía, oí a mi mamá y a Alicia que me decían:

-Dani ven aquí ya, hay que protegerse. Es un terremoto –

Sabía que tenía que calmarme pero me era imposible, porque cada vez me agitaba más. Me sacaron de la casa unos segundos antes de que se desplomase. ¡Nos salvamos de milagro! Cuando por fin  me tranquilicé el suelo dejó de vibrar. Las dos me miraron y comprendieron entonces  el poder que yo tenía. Alicia se fue sin mirarme siquiera y nunca más volvió. Aunque ya no me enfado com antes.

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